¿Por qué Dios es blanco?

Lo que hace Muhammad Ali es casi como un monólogo humorístico al mejor estilo Enrique Pinti o Tato Bores. Es un show que mezcla humor con una problemática social grave de fondo, en este caso el racismo.

Es interesante lo que plantea el boxeador, porque hay conceptos que relacionan lo blanco con la bondad y lo tenemos naturalizado al punto de no cuestionarlo. Está bueno darle visibilidad y plantearlo de esta forma, desde el lado del humor. Aun así, me parece que no son la raíz de la problemática, si hay racismo no es porque los ángeles son blancos, sino porque hay gente que, equivocadamente, piensa que la gente blanca es superior a la negra. Dentro de todo lo que Muhammad Ali cuenta, lo más grave es la anécdota en el restaurant del centro de la ciudad, donde no lo dejan estar por ser negro. Es controversial plantearlo desde el lado del éxito, y que al haber ganado una medalla en los Juegos Olímpicos debería tener permitido entrar en ese restaurant, porque esa no debería ser la medición para los derechos. Es decir, cualquier negro debería poder entrar a cualquier lugar, y no por su reconocimiento, su fama o su éxito. Sería discriminar dentro de la queja.

Actualmente, las cosas han cambiado bastante, casos como los de Muhammad Ali en el restaurant son aislados (dependiendo el lugar) y rápidamente repudiados, sobre todo en redes sociales. Más allá de esto, hay bastante trabajo por hacer en cuanto a las diferencias que siguen sufriendo los negros. El boxeador hacía referencia a Estados Unidos, su país natal, como el primero que debía cambiar esta situación. Hace poco fue de público conocimiento el caso de George Floyd, un hombre asesinado por un policía en una protesta en el país norteamericano. A raíz de esto, se realizaron varios estudios para dilucidar cuanto se han equiparado distintos ámbitos de 40/50 años a la fecha.

En materia de patrimonio familiar la brecha se ha mantenido, desde 1963, los “blancos” tienen un patrimonio promedio siete veces mayor al de los “no blancos”. Esto refleja la desigualdad económica y de oportunidades. Por suerte, los números de pobreza sí han bajado, de más de un 40% en la década del 60 a 20,8% según los datos de 2018. Mientras tanto, la pobreza en los “blancos” osciló entre el 10% durante casi seis décadas.

Los datos en educación superior también han crecido, pero siguen sin estar a la altura de los “blancos”. En 1962 sólo el 4% de afroamericanos completaba cuatro años de educación superior. Los números de 2019 muestran un 26%. Para los “blancos”, el recorrido es de casi 10% a más del 35%.

En los últimos 50 años no ha habido cambios en la diferencia de los salarios. Un “no blanco” cobra poco más del 60% del total de ingresos de un “blanco”. Los salarios han aumentado, es verdad, pero en la misma línea para todos, y la diferencia sigue existiendo. El salario promedio actual tiene aproximadamente el mismo poder adquisitivo que hace 40 años.

Avances significativos se han dado en la política y en la participación en el Congreso. El actual Congreso de Estados Unidos es el más diverso de la historia del país. El Congreso cuenta con 55 miembros afroamericanos. A diferencia del primer Congreso electo de la década de 1960, que tenía solo cuatro miembros afroamericanos. En fin, estos son algunos datos de las diferencias entre “blancos” y “no blancos” en Estados Unidos, país al que hace referencia Muhammad Ali en su monólogo y que es reconocido como uno de los territorios en el que más racismo existe. De todas formas, es una problemática mundial, que también se eleva a Europa, Sudamérica y tantos lugares más. Aun así, se ha avanzado muchísimo en cuestión de entender que no por tener un color de piel u otro va a ser superior o inferior a otra persona. El cambio principal es en la cabeza de las personas y debe haber acciones de parte de instituciones poderosas y masivas que influyan en este cambio.