Mis propios abuelos me discriminaban

Catalina Castro Krug una señora que con su larga edad (94) sigue manteniendo esa alegría que tuvo siempre, con un padre uruguayo (Felicio Castro) y una madre rusa (Margarita Krug) tiene una historia riquísima para contarnos, desde la obligada salida de su familia de su país, su situación económica en la familia, hasta la relación tensa que tenían con sus abuelos.

La historia de su familia en argentina comienza con una llegada obligada al país por una gran epidemia de viruela en Rusia, “Algunos de los hermanos de mi madre se estaban enfermando y para evitar cualquier tragedia mis abuelos decidieron venir a Argentina”

Cuando llegaron a suelo sudamericano se instalaron en una colonia rusa por poco tiempo y luego se asentaron en Pigüé, pueblo donde su madre Margarita conoce a Felicio y allí nace Catalina. Tiempo después de su nacimiento se mudaron a otro pueblo pequeño llamado Cascada y ahí es donde ella y sus hermanos se crían, “Con mis hermanos de chiquitos tratábamos de divertirnos lo más posible, ya que en este entonces cuando los mayores se juntaban a charlar nosotros no podíamos estar ahí y ni siquiera opinar sobre algo que ellos decían, era una cuestión de respeto”-cuenta la protagonista.

Catalina relata con claridad como vivían en ese entonces en Cascada, “Nosotros con mis padres vivíamos en una casa humilde y teníamos de vecinos a nuestros abuelos ya que en ese entonces dejaron de compartir casa con nosotros”.

¿Cuál era el trabajo de sus padres?

Mi mamá era ama de casa cuidaba de mí y de mis hermanos y mi padre trabajaba en el campo, era jornalero (recibía pagos diarios), nosotros dependíamos mucho de cómo le iba a él en el día a día, por suerte mi papá sabia manejarse en muchas tareas en el ámbito rural y no le era un inconveniente conseguir changas.

¿Cómo era la relación con tus abuelos?

Los abuelos eran de una personalidad muy cerrada, hablaban con muy poca gente, pero conmigo y a algunos de mis hermanos no nos trataban bien, nos discriminaban, solo por el hecho de ser de piel morena y no hablar su idioma. Distinta era la relación que tenían con mis primos, ellos por ser de padre y madre de nacionalidad rusa tenían una relación buena.

Como relata Catalina ellos eran una familia de clase baja, sus hermanos mayores se vieron obligados a dejar el colegio para ayudar a su padre en el campo. Catalina tiempo después repetiría esa acción e iría al campo a ser de niñera.

La llegada de la familia a Huanguelén, ya con los abuelos fallecidos, fue por medio de un amigo de su padre que le recomendó mudarse a el pueblo ya que en este “había más vida” y el trabajo en el campo era mucho mejor, Felicio no lo pensó dos veces y por el futuro de su familia tomaron esa decisión.

Ya en Huanguelén el progreso en la familia se empezó a sentir, Catalina cuenta que su padre empezó a hacer más tareas en los campos y les empezó a ir mejor económicamente.

Con 17 años conoce en el pueblo a Domingo Alonso un hombre humilde y muy trabajador, con quien en un tiempo se casaría, vivirían juntos y tendrían cuatro hijos.

Ella relata una anécdota de cuando Domingo fue a un remate solo a observar, ya que este no tenía mucho dinero, cuando su esposo regresa con ella lo nota muy contento y le pregunta que le pasaba, a esto Domingo responde que había comprado un terreno y se lo habían dado a pagar en cuotas, esto los ayudaba mucho ya que ellos no tenían dinero para poder comprarse un terreno al contado.

Esto mejoraría en el tiempo, Domingo también trabajaba en el campo y una de sus especialidades era la elaboración de rollos de fardo, “Sentí que al fin habíamos progresado cuando Domingo pudo comprarse la máquina que hacía rollos” cuenta Catalina con una sonrisa en su rostro. También resalta que cuando sus hijos crecieron y empezaron a ayudar a Domingo con su labor, la familia empezó a estar mejor y pudieron adquirir cosas que antes no podían.

Hoy en el año 2019 Catalina Castro Krug sigue viviendo en Huanguelén y en la misma casa que vivieron junto a Domingo (ya fallecido) y sus hijos. El 13 de septiembre nos recibió para contarnos su historia familiar y así poder ver reflejado como se vivieron los famosos “años dorados” en Argentina.