Los “Antivacunas” y su gran amenaza a la salud

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Los “antivacunas” son, junto a la obesidad, la contaminación, el ébola, el dengue y el Sida, las más grandes amenazas a las que la Humanidad se enfrentará en 2019, según estima la Organización Mundial para la Salud (OMS).

La OMS calcula que las vacunas salvan entre 2 y 3 millones de vidas al año, y que si se universalizaran, lo harían con otro millón y medio.

Pero del otro lado, se encuentra este grupo de personas que deciden no vacunarse y en casos peores, no vacunar a sus hijos. Para actuar así, se basan en los siguientes argumentos:

  • La seguridad: las vacunas “no son seguras”; “causan las enfermedades que dicen curar”; “producen otras enfermedades”, como el autismo y que “tienen efectos secundarios fatales”.
  • La efectividad: “No está demostrado que las vacunas funcionen; las vacunas no siempre funcionan, y hay alternativas mejores”.
  • La importancia: los argumentos más localizados promulgan ideas no respaldadas por la evidencia y el consenso profesional: que las vacunas “previenen enfermedades que ya no existen”, que “es mejor enfermar que vacunarse” y que “no es necesario vacunarse”.
  • Las creencias personales o sociales: las vacunas “son una estafa de las farmacéuticas”, los Gobiernos “están aliados con las farmacéuticas”, la información que se da de las vacunas “no es fiable o es incompleta” y que “las alternativas naturales son mejores”.

Ahora, vamos a ver la contraposición de estos argumentos, para desmentirlos y explicar porque razón hay que utilizar las vacunas:

  • La seguridad: Ningún estudio a gran escala muestra que las vacunas aumentan el riesgo de enfermedades autoinmunes o alergias. Sin embargo, varios estudios coinciden en que la frecuencia de dicha enfermedad en niños vacunados (1 en 30.000) es mucho menor que en niños que padecen la rubeola (1 en 3.000) o el sarampión (uno en 6.000)
  • La efectividad: Los niños están expuestos a más antígenos en el ambiente cada día, que aquellos contenidos en todas las vacunas que reciben. Esto, sin contar que las bacterias y virus en una vacuna están inactivados.
  • La importancia: Si algunas enfermedades son infrecuentes se debe precisamente a que la mayoría de las personas estamos protegidas frente a ellas por las vacunas. Por otro lado, hay personas que ignoran cómo son esas enfermedades (la polio, la difteria, la rubeola congénita, el cáncer de hígado secundario a una hepatitis B…), no conocen su gravedad ni tampoco la mortalidad que producen o el riesgo que supone padecerlas.
  • Las creencias personales o sociales: En cuanto a la teoría de que no se debe intervenir o actuar sobre la naturaleza, podríamos decir que los miopes no deberían usar gafas, que las personas mueran por una apendicitis o que no haya partos por cesárea, por ejemplo.

Técnicamente, podemos encontrar solamente en la definición de vacuna, como es su funcionamiento y llegar a la conclusión de que estas no son una intervención a la naturaleza, sino un complemento que nos ayuda a protegernos de futuras enfermedades y estar preparados para que nuestro cuerpo las rechace:

  • Las vacunas le enseñan al cuerpo cómo defenderse cuando los microorganismos, como virus o bacterias, lo invaden:
  • Las vacunas lo exponen a uno a una cantidad muy pequeña y muy segura de virus o bacterias que han sido debilitados o destruidos.
  • Su sistema inmunitario aprende luego a reconocer y atacar la infección si uno está expuesto a ella posteriormente.
  • Como resultado, uno no resultará infectado o tendrá una infección más leve. Ésta es una forma natural de hacerle frente a las enfermedades infecciosas.

Por último, ya se han presentado casos adonde muchos chicos padecen enfermedades evitables mediante vacunas, debido a que los padres son “antivacunas” y desprotegen la vida de sus hijos. A continuación, veremos un caso de una madre que contagió a sus cinco hijos de sarampión, por tomar este tipo de decisiones.

https://www.infobae.com/salud/2019/10/05/sarampion-una-mujer-antivacunas-contagio-a-sus-cinco-hijos-y-ya-suman-26-los-casos-en-el-ano/

Luego de analizar esta problemática, podemos llegar a la conclusión de que la vacuna posee muchos beneficios que nos prevén ante una futura enfermedad, para que, en caso de llegar a alojar a un virus o bacteria maligna, nuestro cuerpo la reconozca y actúe para rechazarla.

En cuanto a los antivacunas, estos están poniendo en peligro la vida de muchos niños que no toman sus propias decisiones, por lo que hay que fomentar en la educación, la utilización de las vacunas para que no quepan dudas de que estas son un beneficio y no algo dañino para nuestro cuerpo.

Fuentes: