A 43 años de “La noche de los Lápices”

El recordado hecho se produjo el 16 de septiembre de 1976 durante la dictadura militar. Un grupo de jóvenes fue secuestrado y torturado por reclamar un boleto estudiantil gratuito.

“La crueldad no tenía límites en aquella Argentina ocupada de 1976 y esto estaba lejos de ser un defecto para los usurpadores del poder y sus socios civiles. Era para ellos una de sus virtudes aquella decisión ‘inclaudicable’ de reorganizarnos, de llevarnos por la ‘senda de grandeza’, aquellos ‘objetivos sin plazos’, aquel ‘marchemos hacia las fronteras’, ‘el tiempo y esfuerzo, esenciales para cualquier logro’, el ‘achicar el Estado es agrandar la Nación’ y toda esa palabrería hueca que escondía el vaciamiento del país y la peor matanza de la historia argentina”, recita Felipe Pigna en su artículo “Lápices que siguen escribiendo”.

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Este lunes 16 de septiembre se cumplieron 43 años de la denominada “Noche de los Lápices”, jornada en la cual un grupo de jóvenes de La Plata- de entre 16 y 18 años- que reclamaban por el boleto estudiantil secundario gratis fueron secuestrados y torturados durante la última dictadura cívico-militar. 

Esa noche del 16 de septiembre de 1976 se inició un operativo conjunto de efectivos policiales y del Batallón 601 de Ejército que tenía como objetivo capturar a nueve jóvenes, en su mayoría integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

Los secuestrados fueron: Francisco López Muntaner; María Claudia Falcone; Claudio de Acha; Horacio Ángel Ungaro; Daniel Alberto Racero; María Clara Ciocchini; Pablo Díaz; Patricia Miranda; Gustavo Calotti y Emilce Moler. Éstos últimos cuatro lograron sobrevivir a una semana de tortura y a su posterior traslado a la cárcel. Los cuerpos de los otros seis siguen aún sin aparecer. 

«Lo predominante era atribuir aquel operativo a la lucha por el Boleto Estudiantil Secundario. Esa movilización fue muy importante, pero había ocurrido con anterioridad, en 1975, y a nosotros nos detuvieron por ser militantes de la UES, nunca me preguntaron por el boleto escolar,” considera Moler, hoy madre de tres hijos, matemática y docente. Además, subraya: «La Noche de los Lápices quedó como un ícono muy fuerte en la impronta de los jóvenes; es una fecha para conmemorar a los cientos de chicos que fueron desaparecidos, torturados o que sufrieron cárcel o exilio; violaciones de los derechos por ilusiones propias de su edad».

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Calotti también considera “un deber moral y ético conservar la memoria” por los compañeros desaparecidos. “Desde que me liberaron en el 79, cuando me exilié a Francia, lo único que me prometí a mí mismo era ser memorioso para poder dar testimonio”, expresa.

Era un estudiante de 17 años del Colegio Nacional de La Plata cuando fue secuestrado, el 8 de septiembre de 1976, una semana antes de la noche de los lápices.

El pasado 16 de septiembre hubo una movilización en La Plata que partió desde la Plaza Moreno y culminó en el Ministerio de Infraestructura, convocada por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Federación de Estudiantes Secundarios.

Enzo Graña – Nahuel Conil – Lucas Prieto – Franco Gallardo