ReTrOsPeCcióN

 

 

Sin llanto y sin explicación nos fuimos despidiendo brusca y silenciosamente. Sòlo esperaba verte partir, hasta que aquel fatídico dìa llegó.
Desde entonces todo fue bagaje entre tinieblas, rencores, gritos y celos.
Hoy luego de 11 años me invade la incertidumbre. Debo emprender un viaje en busca de una explicación.
Me subo a un tren. El material oxidado y las malas condiciones de su estructura llaman mi atención. Los pisos rechinan. Todos miran, nadie observa. Las ventanas están rotas.
Hace frìo. Es de noche. Intento disimular mis miedos e inseguridades. Camino por los andenes en busca de un asiento, discriminando quien sería mi acompañante en el viaje.
Me acomodo. Sube un vendedor ambulante con un pequeño niño. Mueve los labios. No logro escucharlo. No tengo plata. Lo ignoro.
Tengo quien me acompañe, pero debo ir sola. Voy en busca de una transformación: la oscuridad en luz, el rencor en perdón y aquel dolor, que no pudo apaciguarse con el correr del tiempo, en el regocijo del agradecimeinto.
LLeguè a destino un dìa de abril. No fui bien recibida. Llorè, asimismo, jurè que volverìa a intentarlo.
Lejos de aquellos días grises me encuentro congeniando junto a mis ángeles y demonios.
Días de furia, amor y desamor. Ira, templanza, encuentros y desencuentros.
Primeros, segundos, terceros …
Sexo, lujuria, celos, indiferencia, orgullo y decepción. Unidad, desunión, compañerismo , comprensión, pobreza y riqueza. Llantos, risas, alegrías y tristezas. Virtudes, defectos y debilidades son el conjunto de una huella marcado a fuego en mi alma.
Hoy, luego de haber experimentado el desamor puedo decir: encontré mi calma, mi sendero y mi andar.
No obstante, esperaré ansiosa la llegada de aquel tren que me lleve nuevamente hacia un camino que no he terminado de recorrer.

 

Publicado por

Mariana Iturbe

Somos esencia, energía, instinto, respeto e hijos de un mismo padre: Dios.