Preocupación que no cesa

Entre tantas problemáticas que tenemos como sociedad, una no menos importante es la de los perros callejeros. A estos se los define como “animales que se encuentran fuera de un hogar ya sea por decisión y libertad de los dueños, por abandono o porque el perro se perdió o nació en la calle”. Usualmente los encontramos en espacios públicos como plazas o parques, sueltos en los barrios o hasta en escuelas y universidades.

Lamentablemente son una molestia para los habitantes puesto que, al andar deambulando y sin pertenecer a una familia, no poseen las condiciones de higiene y sanidad fundamentales. Por lo que la mayoría de ellos padecen enfermedades como desnutrición, sarna, rabia, tumores y algunos están sin castrar.  En casos son un tanto agresivos y ponen en peligro al ciudadano.

Como consecuencia de ello, se crearon refugios que brindan la contención necesaria para estos animalitos. Ofreciéndoles atención médica, alimentos y afecto. No obstante, esto parece no ser suficiente. Estas entidades siguen recibiendo más y más caninos y los recursos para su manutención se van volviendo escasos. En tanto, no todos ellos son adoptados, por lo que terminan teniendo un estilo de vida parecido al de la calle.

Asimismo, se pensó una alternativa para no alejarlos de su lugar de confort. Un grupo de personas se comprometió a diseñarles “cuchas” en el parque para no tener que trasladarlos a los refugios y, además, los caninos se sientan cómodos y libres. Sin embargo, no fue una solución porque las vecinos de los alrededores manifestaron su disgusto y juntaron firmas para que las autoridades correspondientes los desalojaran de ahí.

Por ahora esta lucha sigue y se hace difícil encontrar un punto medio que pueda favorecer a ambas partes. Solo queda seguir esperando y apostar al compromiso para que juntos encontremos la solución.